CUANDO MI CUERPO GRITA Y YO, NO LO OIGO
Cuando el cuerpo enferma, la mirada se dirige únicamente al sitio del dolor o del defecto; mientras más “grave” sea aquello que nos aqueja, más nos ponemos en manos de otro, ya que creemos que es la única forma de repararnos…
¿Quién no ha caído enfermo alguna vez?
Sabemos
que la enfermedad es una señal de que algo estamos haciendo mal, sin embargo
nuestra atención se centra en nuestro
lado menos sutil, se concentra en lo más superficial, en nuestro cuerpo físico.
Sólo en algunas enfermedades llamadas psicosomáticas hacemos
el intento por ver que hay más allá de la enfermedad, qué problema emocional la
provoca. Vivimos en una realidad donde se hacen
diferencias entre enfermedades físicas y psicosomáticas (que tiene origen
en la mente y se manifiesta en lo físico: asma, taquicardia, etc.). Ahora
sabemos que las emociones profundas no resueltas pueden trastornar la mente. Absorben
energía hacia otras partes que aparentemente escapan a su control o se
manifiestan como enfermedades en el cuerpo.
En la actualidad, diversos tratamientos para combatir la enfermedad de manera holística obtienen resultados sorprendentes (curación cuántica a través de la medicina ayurverda, el uso de la psicoterapia gestalt en los órganos a través del darse cuenta y el autoconocimiento); dando por sentado que el ser humano no es solo un cuerpo físico, sino también mental, y que solo experimentaremos la sanación cuando incluyamos el cambio positivo en ambos niveles: el físico y el psíquico.
En la actualidad, diversos tratamientos para combatir la enfermedad de manera holística obtienen resultados sorprendentes (curación cuántica a través de la medicina ayurverda, el uso de la psicoterapia gestalt en los órganos a través del darse cuenta y el autoconocimiento); dando por sentado que el ser humano no es solo un cuerpo físico, sino también mental, y que solo experimentaremos la sanación cuando incluyamos el cambio positivo en ambos niveles: el físico y el psíquico.
El cuerpo y la mente tienen poderosos instintos de
supervivencia, que a veces se imponen. Las fobias por ejemplo son
comportamientos defensivos o una
negación; el problema de la fobia desvía la atención del daño no reparado y se
consume energía en mantener la negación o el rechazo, en lugar de destinarlo a
crear bienestar, por supuesto todo esto ocurre a nivel inconsciente.
La resolución del dolor libera la energía empleada en negarlo
o evitarlo, o que se manifiesta mediante los síntomas de la enfermedad. Tómese
el tiempo necesario para resolver sus dolores emocionales:
Es un proceso en el que debe avanzarse por pequeños
pasos, y algunos que parecen ir hacia atrás, hasta que llega el momento de
experimentar el cambio interior. Este cambio llega a través de la comprensión,
la aceptación y la liberación.
El contacto con su sabiduría interior es de gran ayuda
para resolver las heridas emocionales más profundas y enfermedades físicas. Observe su mente y su
cuerpo al investigar lo que siente. Y pregúntese por qué lo siente. Deje que
crezca este contacto y que le abra el camino. El suyo, hacia la comprensión.
Ábrase a esta guía interior, que está dispuesta siempre a revelarle oportunidades
que usted necesita realmente. Es preciso estar alerta para verlas y luego es
importante actuar sobre ellas.
Preste atención a su cuerpo, porque cuando se enferma es
para que sane su alma.
Ps. Cartulin Castro Carolina.


